Los topónimos, los nombres de lugares, de las tierras de labor, de los montes, de los riachuelos, de los ríos, de los arenales, del litoral marítimo, etc., forman parte del patrimonio histórico y cultural del país.
Sin embargo este patrimonio es inmaterial, no se puede tocar y tampoco ver, pero, al igual y con la misma importancia que un resto arqueológico o monumental existente, forma parte de nuestra historia y su estudio nos permite conocernos mejor, saber más sobre nuestro pasado y sobre nosotros mismos.