El topónimo de Laxe es uno de los más frecuentes en Galicia y procede de un tipo de rocas que se suelen exfoliar en piedras planas, anchas y poco gruesas, frecuentes en los lugares que adoptan este topónimo. Estas rocas, así como los fantásticos peñascos, que coronan la mayoría de las alturas de este ayuntamiento, hacer volar la imaginación, y no siempre sin fundamento, hacia los primitivos pobladores de estas tierras.